sábado, 27 de diciembre de 2014

La Sagrada Familia cubana


Y saludos al Comandante ( tá bien )...


Que el esperado encuentro de los últimos tres espías cubanos liberados y sus familias no tuvo nada de espontáneo, es algo evidente y deliberado. Pero ojo, que tras el reality show _con comentarista, música melosa y personajes reales sobreactuando _, en segundo y tercer plano, nos dejan ver otra clase de kitsch, más simbólico y sutil, cuasi subliminal, que debemos tener en cuenta.

El encuentro entre el padre y su hijo _como dice la comentarista_, se refiere más bien a la aparición de Raúl Castro junto a su hijo Alejandro Castro Espín, que aparece dos veces en el vídeo, entrando por dos puertas distintas. Entrando en la escena política cubana.

Se dice que es el asesor personal de su padre y desde hace unos meses su rostro empieza a gotear en la pantalla. Ahora su imagen se asocia con el emotivo y pornográfico( en el sentido más amplio que le da Román Gubern a la pornografía como perversión óptica en general ) encuentro de los héroes y su familia; que no sucede en una casa o lugar público, sino en unas oficinas sin ventanas( como los videos porno, que se graban en impersonales habitaciones de hotel ), y los vecinos van de uniforme y se apellidan Castro y Espín. Una grande y nueva familia, pero aparentemente sin Fidel. 

Sacrificio del caballo blanco para engañar al rey negro. 

Lo único espontáneo de todo el show fue, quizás, la reacción de Raúl Castro a la mención sobre el Comandante en Jefe que le hizo uno de los espías recién devueltos por el gobierno de Obama. El lenguaje no verbal le delata: evita la mirada y se gira hacia la izquierda, rehuyendo el tema con un rápido tá bien, como si su hermano fuera un asunto incómodo o fuera de libreto. De hecho, Fidel no aparece, ni hay fotos suyas en el escenario, ni tampoco de Martí, Bolívar, Chávez o del Ché. Solo quedan retratos antiguos de Máximo Gómez, Brézhnev, Lenin y generales soviéticos. Un guiño a Rusia que tal vez camufle el verdadero giro del régimen hacia el modelo chino de capitalismo de estado, con un toque dinástico, al estilo norcoreano.

¿Quién habrá escrito el guión, Pablo Iglesias? Podría ser. La estrategia de marketing lleva el mismo sello que algunos de los trucos delirantes empleados en Venezuela, como las visiones místicas de Maduro y el culto religioso a la figura de Chávez que tratan de popularizar artificialmente. 

El reality de los héroes sucede en plena navidad y su regreso se anuncia sin tapujos como el cumplimiento de la profecía de Fidel, el que no muere, pero que tampoco anda ya entre los vivos; el Hari Seldon de la Segunda Revolución, en cuyas sagradas escrituras las futuras generaciones de castrianos hallarán siempre claves para superar nuevas crisis y amenazas. 

Los reyes magos vinieron desde la lejana China, Rusia, la comunidad europea y los Estados Unidos, portando propuestas y regalos. 

En lugar de un árbol de navidad, ilumina la estancia una pantalla de ordenador conectada a la Red, como velada promesa de próximos avances en la liberación de Internet para la población de la isla. 

Y como colofón, no podía faltar lo milagroso: la inmaculada concepción de Adriana, la esposa de uno de los héroes-apóstoles y primera virgen del castrianismo, cuyo vientre hinchado trata de animar a las cubanas a que abandonen la huelga de embarazos que envejece al país _como anunciando una nueva era de paz y prosperidad de la mano de un relevo enfocado en la reconciliación y el bienestar de la familia cubana de dentro y fuera de la ínsula_, y simboliza también al hijo, a lo nuevo, que resulta ser Alejandro Castro Espín cruzando umbrales de puertas, como el niño Eléggua, con su look a lo Daniel Ortega, desde el fondo subliminal de la pantalla; para que más adelante, dentro de un tiempo, cuando pretendan imponerlo como lógico sucesor al trono, en la mente subconsciente de la masa, su figura se asocie automáticamente con la familia, la suerte y la alegría, e incluso( con un poco de suerte... ) puede que alguien vea en él al Mesías de los cubanos.


                                 Patria o Muerte, 
                                        amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario