domingo, 27 de junio de 2010

Reviva la Revolu, una historia de censura y misterio

Expo No es solo lo que ves, en la Facultad de filología de la Universidad de La Habana, 1988.

REVIVA LA REVOLU es el texto principal de una instalación que realicé en Cuba, en 1988. La pieza se expuso dos veces, en La Habana. La primera vez, en la Facultad de Filología de la Universidad, y la segunda, en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Consistía en un lienzo negro de 220 cm x 200 cm, aproximadamente, recostado contra la pared, con el texto REVIVA LA REVOLU pintado en blanco. Delante del cuadro, en el suelo, había un recipiente ( la primera vez fue una güira, como las que se usan en los rituales mágicos afrocubanos -que me dio Abdel Hernández, si mal no recuerdo- y la segunda, una olla de aluminio ) y un trozo de papel, sujeto al suelo con cinta adhesiva, que decía: COMO VERÁ, ESTA OBRA ESTÁ CASI EN BLANCO. SOLO PUDO SER COMENZADA POR FALTA DE MATERIALES. AYUDE, POR FAVOR.

El cuadro, símbolo del arte tradicional, no está en la pared, como debería, sino recostado a ella. No se sabe si sube o si baja, si está a punto de ser colgado o retirado de la pared, si van a encumbrar o a censurar la obra. 

El lienzo sobre el que pinté el texto me lo cedió mi padre, el pintor Aldo Menéndez González, ya que en esa época era muy difícil -y más para un simple estudiante de arte como yo- conseguir materiales especializados, como lienzos y bastidores grandes y pigmentos de calidad ( tal vez, por eso, por necesidad, más que por curiosidad, el arte cubano de los ochenta fue tan experimental e innovador, reciclando desechos y materiales pobres y cotidianos ).  Mi padre había esbozado en esa tela, largo tiempo postergada, unos botes flotando en el agua, que me recordaban a mi abuelo -Aldo Menéndez Pared- y a las marinas que le gustaba pintar. El abuelo había sido comunista y revolucionario, cuando eso estaba de moda, pero igual se fue a España a finales de los setenta y no volvió más. Su hijo -mi padre-, artista y director del destacado taller René Portocarrero de La Habana, también abandonó la isla definitivamente, a finales de los ochenta, y más atrás se fue su nieto -yo-, miembro del grupo Artecalle, en 1991. Tres generaciones atrapadas por la misma tela de araña.


Cuando la expuse en La Universidad, me vi obligado a camuflar el texto principal, cubriendo el lienzo con hojas de diarios oficiales Granma, Trabajadores y Juventud rebeldepara burlar la censura. Los organizadores se rompieron la cabeza durante un buen rato, tratando de encontrar o descifrar algún mensaje oculto entre el collage de textos que formaban los periódicos, pero finalmente la aceptaron. Ya en la inauguración, esperé a que el público llenara la sala, me acerqué al cuadro y arranqué los papeles de la tela, descubriendo el texto REVIVA LA REVOLU, para sorpresa de la gente y enfado de los censores.

La segunda vez que se mostró el REVIVA... fue en la muestra colectiva Suave y Fresco, en el Museo Nacional. En esa ocasión acudió una delegación de "camisas a cuadros" ( agentes del MININT de paisano, brigadas de respuesta rápida ) que llenaron la olla de notas con comentarios ofensivos y amenazas contra mi persona. Quizás fueron los mismos "aficionados al arte" que meses más tarde golpearon a mi colega Ariel Serrano, en la expo Nueve alquimistas y un ciego, en la sala Talía. 

Poco después, ese mismo año, volví al Museo a llevarme la instalación, pero los empleados me dijeron que había desaparecido y que la culpa era mía por no haber acudido a recogerla inmediatamente después de finalizada la muestra. A lo largo de los siguientes 27 años, varios artistas y curadores cubanos han indagado sobre la obra en el Museo y en el MINCULT sin obtener ni un solo indicio sobre la pieza, como si se la hubiera tragado la tierra.

REVIVA LA REVOLU fue, además, la primera propuesta de texto para el mural colectivo en La Plaza de la Revolución, que terminó quedándose en MEDITAR, debido al miedo y la autocensura ( razón por la que abandoné el proyecto ), y también fue título -Viva la Revolu- de un documental sobre el grupo Artecalle realizado por alumnos de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Todo sucedió en el año 1988.

ACTUALIZACIÓN 2 de enero de 2016: Hace unos días me enteré, extraoficialmente, de que el REVIVA... ha reaparecido en el Museo Nacional de La Habana. No se cuándo, ni cómo, ocurrió el milagro, ni el estado en que se encuentra la pieza, ni lo que piensan hacer con ella, ya que nadie del Museo responde los correos que les mando, reclamando que me devuelvan la obra. ¿Será que no tienen Internet en el Museo Nacional de Cuba o que aún no han recibido instrucciones del MININT para tratar a un artista cubano al que su gobierno impide entrar a la isla?








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