jueves, 23 de enero de 2014

Vuelan los Peugeot en Cuba. Sobre coches, yates y otros globos

En Cuba los Peugeot vuelan on Make A Gif

Los cubanos pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de los precios de los coches nuevos cuya venta recientemente aprobó el gobierno de Raúl Castro, que resultan ser hasta 6 veces más altos que en Europa. Sin embargo, existen cosas mucho más importantes para el pueblo que un coche nuevo y el gobierno las cobra cien veces más caro que en cualquier otro país del mundo, pero casi nadie se escandaliza por ello.


Como el régimen cubano no permite a sus ciudadanos la contratación de servicios domésticos de conexión a Internet, estos se ven obligados a conectarse por horas en locales estatales, pagando cien veces más _literaria y matemáticamente hablando_ que en cualquier otro punto del globo. El precio de conexión a Internet en Cuba es 4,50 dólares la hora _alrededor de la cuarta parte del sueldo medio mensual en la isla_, que comparado con el precio de conexión doméstica a la red en España, por ejemplo, _que ronda los 30 euros mensuales_ resulta 109,75 veces mayor. O dicho de otro modo: los españoles pagan una media de 0,041 euros por hora de conexión a Internet, que resulta 109,75 veces menos de lo que pagan los cubanos.

Eso sin tener en cuenta que los peugeot nuevos que se venden en Cuba son realmente nuevos (? ), no les falta ninguna pieza (? ) y funcionan perfectamente (? ), algo que no puede decirse de las computadoras de los ciberlocutorios cubanos, ni de la tecnología y capacidad con la que funcionan, que es más bien del siglo pasado; y sin mencionar tampoco la censura de páginas, la vigilancia y el bloqueo deliberado de ciertas funciones para evitar el visionado, descarga y exportación de vídeos y otros documentos pesados.

 Esta situación mantiene a Cuba en el penúltimo lugar del mundo en cuanto a libertad de información, expresión y comunicación, sumida en un atraso tecnológico y sociocultural que condena a los cubanos a vivir más aislados que nunca y con varias décadas de desventaja tras la mayoría de los ciudadanos del orbe. Un rezago del cual la nación cubana quizás no pueda volver a levantar cabeza en décadas o siglos, a no ser que el gobierno retire de inmediato la veda que pesa sobre Internet en la isla y destine recursos y esfuerzos _y si es posible, con el mismo entusiasmo que pone en el turismo y en el golf, por ejemplo_ para facilitar la expansión de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones TIC en el territorio y su adecuada instrucción en el sistema educativo nacional.


Pero para el castrismo, Internet significa demasiada información, demasiada velocidad, demasiadas complicaciones. Demasiadas cosas que se destaparían y escaparían de su control. Se acabaría la magia; el efecto hipnótico colectivo sostenido durante más de medio siglo se vendría abajo y después: la gran cagaráta informativa, la caga-son, la diarrea ideológica colectiva, el abismo hacia lo desconocido, el caos de la libertad… Y eso es algo que el régimen de Castro necesita evitar a toda costa, aunque a la larga pierdan la partida _ya que para entonces estarán todos muertos y sus descendientes serán millonarios bien situados y fuera de peligro_. 

GrANMa on Make A Gif
¡Abuelita, queremos naveg@r!

La casta octogenaria en el poder le está robando al pueblo de Cuba unos años preciosos, hundiéndolo en el siglo pasado _y en algunos casos y lugares hasta tocar el medioevo_, para que ellos puedan disponer a gusto sus retardados e impunes finales. Son muchas las posibilidades de desarrollo de iniciativas independientes que se ven mutiladas por la falta de acceso a la red. Sin duda, la prohibición de Internet le quita miles de empleos, negocios y proyectos a los cubanos y afecta a generaciones enteras que crecen sin la educación adecuada y la práctica necesaria en las nuevas TIC, como para poder competir en el cada vez más duro mercado laboral, en cualquier parte del planeta.

La red es también una cultura o un enorme panal de subculturas que los cubanos de la isla se están perdiendo, al igual que los analfabetos y los necios se pierden toda la cultura que habita en los libros. Los nazis quemaban libros por las mismas razones por las que el régimen castrista quema inmensas bibliotecas virtuales y herramientas informáticas que permiten aprender, experimentar y compartir el conocimiento, al impedir el acceso del pueblo a Internet: porque la información es poder. Las hogueras de los nazis eran simples fogatas de camping comparadas con la censura a Internet y a las nuevas TIC en general, del gobierno de Raúl Castro en Cuba.


Si permitimos que nos den gato por liebre con la Intranet que están montando para que el pueblo se entretenga, como un perro con uno de esos huesos de plástico, ¿qué será lo siguiente, nuevos campos de concentración y reeducación, como en los viejos tiempos de las UMAP?

Debemos hacer cuánto esté a nuestro alcance para ganar esta pequeña, pero cardinal batalla por la liberación de Internet en Cuba. No es una causa perdida, todo lo contrario, pues no exige cambios políticos o ideológicos ni grandes inversiones del Estado, solo que se autorice el uso de una herramienta tecnológica imprescindible para el desarrollo en cualquier dirección, ya sea la izquierda, la derecha o el centro de la galaxia. 


Porque ellos no pueden, pero tú sí, firma esta petición y pasa la voz: 


Campaña ¡Raúl Castro Ruz: Libre acceso a Internet para todos los cubanos! Free internet access for all Cubans! http://www.change.org/freeinternetcuba.




cuban wi-fi on Make A Gif









Una producción de CAstor JABAo patrocinada por la Campaña ¡Raúl Castro Rúz: Libre acceso a Internet para todos los cubanos! http://www.change.org/freeinternetcuba #Firma y #Pásalo. 1905 firmAs y subiEndo!



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