miércoles, 7 de enero de 2015

El arte de provocar

Nuevo texto de Lázaro Saavedra en Galería I-MEIL:
"Arrestos ARTbitrarios (notas).
"El arte de provocar"

·Desde el discurso estético del arte se pueden hacer provocaciones
políticas, y no tienen por qué ser performance.
·Un performance no tiene por qué ser precisamente una provocación
política lanzada desde el discurso del arte.
·Por lo tanto un performance, puede ser, pero no es precisamente una
provocación política lanzada desde el arte.
Una provocación política en este caso es el resultado de una acción X,
láncese de donde se lance, ya sea desde el arte o no. La provocación se
evidencia cuando existe reto, desafío. ¿Qué motiva no admitir
abiertamente que una acción no sea una "provocación" y haya que
disfrazarla de arte o no? Volvemos al viejo problema de siempre, todo lo
que toque un artista es arte. En este caso el artista está "tocando",
manipulando, una provocación para presentarla como arte. El hecho de que
un artista haga provocación se considera arte pero en caso de que lo
haga un no-artista, entonces es no-arte, es provocación no-artística.
Cuando el artista mediante una acción se enfrenta, desafía, reta a un
Estado a que abra los micrófonos a todo aquel que quiera usarlos y el
Estado se resiste, trata de negociar con el artista y este no acepta e
impone sus condiciones, hay una provocación política. De lo anterior se
desprende lo siguiente: ¿Por qué un artista, o un no-artista, no debiera
hacer provocación política a un Estado como un derecho civil sin que
tenga que ser reprimido? ¿Es la provocación un medio o un fin en sí
misma? ¿De ser un medio la provocación, cuál es su objetivo? La
provocación se manifiesta como un medio cuando la acción de provocación
consigue el objetivo de abrir los micrófonos pero se revela como un fin
en sí cuando no consigue abrir los micrófonos, demostrando o reafirmando
lo ya demostrado, que el Estado no quiere abrir los micrófonos a todos.
Al final no hubo apertura de micrófonos, todo quedó en una provocación.
¿Y qué sucede con el provocador? Si representantes de la Seguridad del
Estado (no de la policía) detienen al provocador, inmediatamente la
acción provocadora adquiere significado, no de un delito común, sino de
un delito contra el Estado, lo cual quiere decir que cualquier acción
que intente convocar a los ciudadanos para que hablen libremente por un
micrófono en un lugar público se considera un delito contra el Estado,
sea esta acción convocada por un artista o no, sea arte o no. Siguiendo
lo anterior, el delito es la provocación (la idea de la obra) y no la
acción de apertura de voces (la obra). En el caso que nos ocupa, el
provocador no llegó a realizar la acción, es decir que además fue
arrestado por algo que pensaba hacer. No hubo obra, pero como todo el
mundo quiere que haya obra, y si no la hay, el arte tiene que
inventarla, a eso vamos. Si fuéramos a pensar desde el punto de vista
del arte, entonces, el artista-provocador puso la idea y la Seguridad
del Estado hizo la obra, por lo tanto son un colectivo artístico y en
caso de venta en el futuro, de alguna documentación relacionada con este
"performance", la Seguridad del Estado debiera reclamar la buena parte
que lleva en esto.
Si el problema estaba en sospechar y considerar un enemigo al provocador
y no en abrir los micrófonos, entonces, a partir de ahora, el Estado
(que se supone que no es el enemigo y puede controlarlo todo) tiene la
oportunidad y el deber de abrir los micrófonos no en la Plaza Cívica,
sino, en Cuba. Pero como eso es un peligro contra el Estado, este se va
a arrestar ARTbitrariamente a sí mismo.
Lázaro A. Saavedra Gonzalez.
05-01-2015
Galería I-MEIL"

"El arte de provocar 2"



eNd

Nota: Los gifs son culpa solo mía( de Maldito Menéndez ); nadie me ayudó ni sabía nada.

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